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El sello de la Iglesia
Presbiteriana contiene ocho elementos diferentes, cada uno de ellos representa
una parte integral de nuestras creencias Cristianas y reformadas. La imagen
central del sello es la cruz, que es el
símbolo universal del Cristianismo y representa el corazón del evangelio con el
mensaje que por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo vemos el amor de
Dios que nos ofrece perdón. La
Paloma representa al Espíritu Santo
quien descendió sobre Jesucristo en ocasión de su bautismo.
Dentro de la paloma se puede apreciar un pez que es el símbolo
tradicional dela fe cristiana en nuestro Salvador Jesucristo.
La Biblia sobre el
púlpito simboliza la importancia que tiene la predicación
de la Palabra de Dios en la Tradición Reformada. En la parte central se puede apreciar una
copa
o también un bautisterio en representación de los dos Sacramentos: la Comunión y el
Bautismo, que son los sellos de nuestra fe y señales
del pacto que Dios ha hecho con su pueblo. Las llamas de fuego representan a Dios
cuando habló a Moisés desde la zarza ardiente y a Cristo
quien después de su resurrección dió el Espíritu
a sus apóstoles en llamas de fuego. El sello tiene como fundamento un
triángulo que tradicionalmente ha representado
la
Trinidad. El diseño de la Cruz en tres líneas,
no solamente representan la Trinidad, sino también da testimonio
al hecho de que el fundamento de nuestra fe es Jesucristo,
quien es la Palabra de Dios hecha carne, “Dios con nosotros.”
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